El Yoga y la inteligencia del cuerpo

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A menudo en clases de Yoga se escucha la instrucción “escucha la inteligencia del cuerpo.” Por un buen tiempo, cuando escuchaba esas palabras en clase sentía que no entendía claramente como se manifestaba la inteligencia del cuerpo en mi practica. La incapacidad de sintonizarnos con la inteligencia de nuestro cuerpo puede, y a menudo sucede, resultar en lesiones. Es más, practicar Yoga desde un punto de vista competitivo o guiado por el ego tiende a ignorar la inteligencia inmanente en el cuerpo forzando al cuerpo a moverse en oposición a los mecanismos que preservan y protegen la vida. Es claro que hay una sabiduría innata que organiza los múltiples procesos que hacen posible que nos movamos, comamos, durmamos, sanemos, etc. La inteligencia del cuerpo esta compuesta de infinidad de acciones que mueven al cuerpo hacia el equilibrio y el bienestar. En esta entrada tratare de ilustrar lo que es la inteligencia del cuerpo.

En el capitulo 4 de Yoga: The spirit and practice of moving into stillness (en inglés), Erich Schiffmann dice, que así como el desperezarse o bostezar en la mañana, el Yoga te despierta y revitaliza con sus estiramientos. Con esta idea en mente se me ocurrió que el estiramiento cuando nos desperezamos en la mañana es un perfecto ejemplo de la inteligencia del cuerpo en acción.
Piensa en cuando te levantas por la mañana. Cuando nos desperezamos poco después de despertarnos nos estiramos mientras nuestra mente esta todavía adormilada. Muy probablemente no escuchamos instrucciones de la mente diciendo “estira un poco más hacia la derecha” o “mueve el brazo derecho más hacia el lado.” En general, en esos momentos la mente está en proceso de despertarse y parece que el estiramiento sucede inconscientemente. A medida que nos estiramos se activa el flujo de sangre por nuestros músculos revitalizándolos. Si el estiramiento es muy débil no se siente mucha vitalidad. Cuando, por el contrario, el estiramiento sucede muy rápido o con mucha intensidad el estiramiento puede resultar en un calambre. Al estirarnos en la mañana nos movemos intuitivamente en la dirección o direcciones que se sienten bien y con la cantidad de energía necesaria para sentirnos alerta y con vitalidad. Este proceso no está determinado por la forma que toma el cuerpo sino por la sensación que produce, es un estiramiento que, simplemente, se siente perfecto.

El estiramiento mañanero es un proceso muy efectivo que resulta de movimientos lentos y progresivos. El ritmo de los movimientos permite que los impulsos nerviosos se propaguen entre los músculos y el cerebro, creando un ciclo de estímulo y respuesta que nos ayuda a afinar el estiramiento hasta producir óptimos resultados. Es decir, el cuerpo tiene suficiente tiempo para reaccionar a los estímulos que recibe, posibilitando la aplicación de la intensidad adecuada y asegurando que el movimiento no resultará en una lesión.

En Yoga tratamos de emular esa sensación del estiramiento perfecto en todos los aspectos de nuestra práctica. De hecho, diversos aspectos del Yoga tratan de remover hábitos y condicionamiento para que podamos conectar con nuestra inteligencia innata. Establecer una conexión con nuestra inteligencia innata nos ayuda a estar completamente presentes para actuar de acuerdo a nuestras necesidades y circunstancias. Así que la próxima vez que practiques Yoga, muévete al ritmo propicio para sentir las reacciones de tu cuerpo, mente y respiración de modo que puedas responder con el ritmo, intensidad, nivel de energía y esfuerzo que te ayuden a lograr un estiramiento óptimo. De eso se trata el escuchar a la inteligencia del cuerpo. Si deseas, puedes aplicar estas ideas en tu propia práctica o en la sesión sencilla de Yoga en 5 minutos en casa.

Namaste.

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