El regalo del silencio

sunset in Koh Lanta/atardecer en Koh Lanta

“En la actitud de silencio el alma encuentra el camino más claramente, y lo que nos resulta esquivo y engañoso se resuelve a sí mismo con claridad cristalina” Mahatma Gandhi

Ruido

Muchos de nosotros asociamos las celebraciones decembrinas con dar y recibir regalos. Sin embargo, si sientes que ya tienes demasiadas cosas (excelente video en inglés), puedes darte un regalo positivo, transformativo, gratuito y realmente inestimable. El regalo del que hablo es el regalo del silencio.

Vivimos rodeados de muchas fuentes de sonidos y ruidos. Se podría decir que vivimos en un mundo que es cada vez más ruidoso.

Además del creciente número de ruidos y sonidos a nuestro alrededor, la estridencia también ha ido aumentando. Este es un elocuente ejemplo de lo que se llama la guerra de la estridencia –loudness war (excelente video en inglés):

No es sorprendente que sintamos que hay demasiado ruido en nuestras vidas.

Pratyahara

Una de las ramas del Yoga se llama pratyahara. Algunos autores como T.K.V. Desikachar (en El corazón del Yoga) y A.G. Mohan (en
Práctica del Yoga para el cuerpo y la mente) se refieren a pratyahara como una práctica en la que retiramos nuestras mentes del procesamiento de información proveída por los sentidos. Pratyahara, dirige nuestra atención a la importancia de tomar un descanso de los estímulos externos. Muchos de nosotros notamos que nuestras mentes saltan continuamente para uno y otro lado, y que los estímulos sensoriales externos contribuyen a exacerbar nuestra distracción. Aquí es donde pratyahara puede ser un regalo que nosotros podemos agradecer. Existen muchas técnicas para la práctica de pratyahara, el regalo del silencio es una muy simple.

La técnica paso a paso

Es importante aclarar que oír un sonido es un proceso. El sonido es emitido por una fuente externa y es recibido internamente por nuestros órganos auditivos. Una vez registramos el sonido, procedemos a procesarlo en diferentes formas. Así que el regalo del silencio requiere de nuestras acciones a dos niveles, externo e interno.
Primero, para darte el regalo del silencio, crea una intención clara de hallar 5 minutos diarios para encontrar el silencio.

  • Crea tu intención de permitir que el silencio surja durante 5 minutos, aún en medio de ambientes muy ruidosos.
  • Haz una pausa en tus actividades.
  • Observa cuales son las fuentes de sonido y ruido en tu entorno inmediato. Luego, conscientemente apaga las fuentes que puedes controlar, como el radio, la televisión, el teléfono móvil/celular, el computador/ordenador, el ipod, etc.
  • Después de apagar las fuentes externas de ruido/sonido, observa si hay un proceso interno que continúa produciendo “ruido mental”. A menudo estos ruidos son pensamientos incompletos que flotan en nuestras mentes. En vez de tratar de extinguir estos ruidos mentales a la fuerza, simplemente los observamos y los dejamos flotar a la deriva. Esto es generalmente más sencillo de lo que imaginamos, pues la series de pensamientos incompletos es bastante incoherente. Cada vez que una fuente nueva de ruido, interno o externo, surge la observamos y luego la dejamos desvanecer.
  • Observa todos los sonidos que contribuyen a la sensación de ruido. Tal vez puedes comenzar escuchando los sonidos más distantes, pero sin tratar de identificar cada sonido y sin concentrarte demasiado en los sonidos. Simplemente nota el sonido y continúa moviendo tu atención sin sobresaltos de un sonido a otro.
  • Observa, que a menudo que te enfocas brevemente en un sonido los otros sonidos se van a desvaneciendo.
  • Gradualmente mueve tu atención hacia los sonidos más cercanos.
  • Eventualmente nota los sonidos más próximos a ti.
  • Sin cambiar nada, observa el sonido de tu propia respiración.
  • Luego abre tu atención a oír todos los sonidos al mismo tiempo. Aunque parece paradójico, notarás que en medio de los sonidos vas a encontrar que estás en un silencio perfecto.
  • Después de 5 minutos, puedes escoger reanudar los sonidos en tu entorno.

Los resultados

Ocurre frecuentemente que sentimos una sensación de tranquilidad y claridad cuando nos sumergimos en la experiencia del silencio. Por consiguiente, algunas veces puede que sientas que quieres mantenerte en la experiencia del silencio por algunos minutos más. Para ver si esta práctica tiene sentido, y si te sirve, pon tu intención en tratar de hacerla cada día por 2 semanas sin ninguna interrupción. También observa los cambios que ocurren a medida que continúas la práctica. Por ejemplo, te podrás dar cuenta que el observar el silencio te ayuda a pensar más claramente, a sentirte más relajada(o) y a notar patrones de comportamiento que te distraen. Algunas veces puedes darte cuenta que sumergirte en la experiencia del silencio puede ayudarte a hacer tus actividades diarias.
Darte el regalo del silencio es sembrar una semilla para una transformación importante. Este es un regalo que no cuesta nada y que no requiere de un lugar, herramienta o equipo específicos. Esta es una práctica que se puede hacer en cualquier momento y que nos ayuda a desarrollar nuestra capacidad de atención, reflexión y relajamiento.

Namaste

 

 

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