Ir más despacio para tener más conciencia

Fountain Statue/Estatua en la fuente

Según los Yoga Sutras (II.28), el texto clásico del Yoga, las diversas prácticas enumeradas por Patanjali gradualmente resultan en la disminución de impurezas, bloqueos y obstáculos mientras que al mismo tiempo ayudan a desarrollar mayor conocimiento, claridad y conciencia. Por lo tanto, la integración de estas prácticas en nuestras vidas nos ayuda a obtener una mejor comprensión de nosotros mismos para que podamos discernir entre lo que es esencial y lo que no lo es. Podemos aplicar esta claridad para afirmar nuestras conexiones con la vida en sus múltiples, complejos y siempre dinámicos aspectos. Este artículo ofrece una sugerencia sencilla para ser más conscientes.

Fórmulas

En nuestra vida cotidiana a menudo reconocemos patrones en nuestras circunstancias, acciones y sus consecuencias. Cuando estamos satisfechos con el resultado de un conjunto de acciones en determinadas circunstancias, la proxima vez que estamos en una situación similar nos sentimos inclinados a repetir las acciones anteriores con el fin de replicar los resultados obtenidos con antelación. Esta es una manera racional y eficaz de aprender. Por tanto, con el paso del tiempo, por medio de ensayo y error, creamos fórmulas o secuencias de pasos útiles para orientar nuestras acciones hacia los resultados que esperamos. En el camino, siempre que es posible, generalizamos nuestras observaciones para que nuestra fórmula o secuencia de pasos se pueda aplicar a un mayor número de situaciones y contextos. Poco a poco estas fórmulas nos ayudan a navegar por muchas situaciones y vivir nuestras vidas con más facilidad.

Actuando mecánicamente

Muchas veces usamos estas fórmulas para ahorrar tiempo, pues al usarlas sentimos que no tenemos que analizar, como lo hacemos regularmente, nuestra situación, condiciones e intenciones, antes de actuar. Cuanto más tiempo hayamos utilizado una fórmula más probable es que ignoremos los detalles específicos de una situación determinada, asumiendo que fórmula dará el resultado esperado. Sin embargo, cuando la fórmula que hemos desarrollado, aprendido o heredado se aplica mecánicamente, es decir, sin ser consciente de nuestras circunstancias, necesidades y opciones, es posible que nos sorprendamos cuando nuestra, previamente eficaz fórmula, no produzca resultados esperados.

Generalmente, la transición de la aplicación consciente de nuestra fórmula a su uso mecánico sucede poco a poco, casi imperceptiblemente. Un ejemplo sencillo puede ayudarnos a ver esto con más claridad. Por ejemplo, en la práctica de asanas, nuestro útil laboratorio para la experimentación con nuestro nivel de conciencia, es posible que la misma secuencia de posturas siempre sea benéfica para nuestro cuerpo, respiración, mente o espíritu. Por lo tanto, elegimos practicar dicha secuencia con un esfuerzo honesto y con diligencia durante un tiempo. Sin embargo, con el paso del tiempo, ya que nuestra experiencia indica que la secuencia es eficaz, o por que suponemos que ya sabemos el resultado de nuestras acciones; concentramos nuestra atención en lso resultados en lugar de prestar atención a como sucede la experiencia momento a momento. Por consiguiente, podemos pasar por alto la información que recibimos constantemente de la respiración, el cuerpo, la mente y el corazón durante nuestra práctica. Así que, elegimos, consciente o inconscientemente, renunciar a nuestra capacidad para responder a los aspectos particulares de nuestra práctica en este momento específico; tal vez con resultados inesperados que pueden no ser necesariamente beneficiosos. En algunos casos, obtener resultados no deseados o que producen dolor puede motivarnos a practicar con mayor conciencia.

Cultivando el desequilibrio gradualmente

Muchos de nosotros sentimos con frecuencia que el ritmo de nuestras vidas se acelera cada vez más, o que estamos cada día más ocupados. No es curioso entonces que muchos de nosotros queramos encontrar atajos y fórmulas que nos ayuden a ahorrar tiempo. En muchos casos, elegimos estas acciones mecánicas para ahorrar tiempo pues no tenemos que prestar atención a cada momento puntual. Por ejemplo, cuando tenemos que caminar de un punto A a un punto B, caminamos sin prestar demasiada atención a los detalles de lo que estamos haciendo, porque necesitamos llegar a nuestro destino. En consecuencia, es posible que no podamos advertir que ponemos más peso en un pie o pierna que en la otra, o que torcemos levemente nuestra pelvis hacia un lado con cada paso. A medida que repetimos esta acción una y otra vez, poco a poco, e inconscientemente, vamos cultivando un desequilibrio físico. Por otra parte, nuestro énfasis en los resultados por lo general requiere que ignoremos las señales que recibimos constantemente a todo nivel, en nuestra respiración, nuestros cuerpos, corazones y mentes. Así que no sorprente que, para captar nuestra atención, estas señales tiendan a hacerse cada vez más fuertes, pasando gradualmente de leve malestar hacia el dolor.

Ir más despacio

Como mencionamos al principio, el Yoga, a través de una amplia gama de técnicas, nos ayuda a avanzar hacia una mayor claridad y conciencia. Una manera sencilla de aumentar nuestra claridad es cultivar nuestra capacidad de observar. Cuando algo se mueve con rapidez, es difícil para nosotros a percibir con claridad lo que sucede y sus características. Ir más despacio nos da tiempo suficiente para notar lo que está ocurriendo porque nos obliga a prestar atención a lo que estamos haciendo. Como mencionamos antes, podemos empezar por centrar nuestra atención en nuestra respiración como una forma de sumergirnos en el momento presente. Como resultado podemos observar la increíble complejidad de las acciones más simples. Por ejemplo, disminuyendo considerablemente nuestra velocidad al caminar nos ayuda a notar con mayor claridad la forma en que levantamos cada pie del suelo, como movemos la pierna y pie hacia adelante y como posamos el pie de nuevo en la tierra. A medida que continuamos este proceso, podemos comparar los dos pies y piernas. También podemos observar como la pelvis, los hombros, los brazos y la cabeza se mueven con cada paso. Así comenzamos a reconocer los patrones que afectan nuestra forma de caminar haciendola más fácil o más difícil. Esto hace posible que elijamos conscientemente si hay algo que necesitamos cambiar para caminar con mayor facilidad. Anteriormente sugerimos comer más lentamente, lo que concuerda con algunas de las ideas del movimiento Slow Food.

Bajando de velocidad en sitios específicos

Parece que nos encontramos en una encrucijada. Por un lado, crecen las demandas sobre nuestro tiempo, nuestra energía y nuestro nivel de atención, exigiéndonos concentrarnos en los resultados y por tanto ignorando los detalles de la vida que nos rodea. Por otro lado, desacelerar parece ser una buena manera de entender mejor nuestras circunstancias y nuestras acciones, lo que a su vez facilita el cambio hacia una participación más consciente en nuestras vidas.

Es evidente que la desaceleración de todas nuestras acciones no es práctico para la mayoría de nosotros. Sin embargo, bajar el ritmo de algunas de nuestras acciones puede ser una excelente manera de enfocar nuestra atención en lo que es verdaderamente importante. Mi sugerencia es seguir utilizando nuestra práctica de Yoga como laboratorio como para la exploración. Haciendo nuestra práctica de asanas más lenta es un cambio simple que funciona a varios niveles. Por ejemplo, nos puede ayudar a notar cuando tendemos a ser menos conscientes. También nos obliga a respirar con mayor atención, por lo tanto, nos ayuda a mejorar nuestra conexión con la respiración y quizás incluso nos ayude a mejorar nuestra capadicad respiratoria. Además, nos puede ayudar a darnos cuenta que aspectos de nuestra práctica necesitan más integridad. Aún más, cuando bajamos la velocidad, fortalecemos activamente nuestra mente pues tiene que poner atención a los múltiples aspectos de cada postura. Además, la práctica a un ritmo más lento ayuda a mejorar nuestra paciencia y hace nuestra práctica más segura pues estamos más a tono con la retroalimentación que recibimos de la respiración, el cuerpo y la mente. Finalmente, todos estos beneficios
empezarán a aparecer eventualmente más allá de nuestras estera de yoga.

Espero que estas ideas te sean útiles en tu trayecto hacia una mayor claridad.
Namaste

 

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