El Yoga es una práctica

Sembrados de arroz en Bali

Me parece que pensar en el Yoga como una práctica es un buen punto de inicio para comenzar a hacer Yoga.

¿En que forma es el Yoga una práctica? En el primer sentido, el Yoga es una práctica porque es algo que hacemos, en otras palabras, el Yoga es una acción o serie de acciones que ejecutamos. Sin embargo, hacer algo una sola vez o muy de vez en cuando no hace de la acción una práctica. Por el contrario, una práctica es algo que requiere constancia. A medida que repetimos una acción o serie de acciones con atención e inteligencia, casi que inevitablemente, aguzamos nuestra habilidad. Como resultado, empezamos a desarrollar el conocimiento y la sensibilidad necesarios para profundizar nuestra capacidad de comprender tales acciones. Esto es claro en la práctica del Yoga. Pienso que es importante enfatizar que la práctica no es, en absoluto, mecánica, pues si es mecánica no es Yoga, ya que la mente no esta involucrada en el proceso, o sea, que no estamos completamente presentes. Cuando estamos completamente presentes, con toda nuestra atención en las acciones de la mente, el cuerpo y la respiración, nuestra atención se mueve de lo burdo a lo sutil. Por ejemplo, comenzamos a notar la breve pausa entre la aspiración y la exhalación, o distinguimos el movimiento de un grupo de músculos en vez de sentir solamente el movimiento de una extremidad. Ten en cuenta que, al menos en mi experiencia, esto sucede gradualmente, como la mayoría de los procesos naturales.

En el segundo sentido, el Yoga es una práctica porque consiste de pasos prácticos relacionados con las acciones que ejecutamos. En mi opinión hay tres pasos prácticos en la práctica del Yoga:

  • Primero, ponemos atención a nuestras condiciones iniciales para poder actuar de manera inteligente y apropiada a nuestras circunstancias y necesidades.
  • Segundo, enfocamos nuestra atención para sentir y procesar la información que continuamente recibimos de nuestra respiración, cuerpo y mente a medida que ejecutamos cada acción.
  • Tercero, una vez la acción se ha ejecutado, notamos los resultados en nuestra respiración, cuerpo y mente.

Estos tres pasos prácticos operan al nivel micro de la práctica, por ejemplo, cuando vamos a adoptar la posición del niño observamos primero el estado de mente, cuerpo y respiración. Luego nos movemos gradualmente hacia la posición, haciendo una pausa cuando sentimos la primera señal de resistencia (física, mental o respiratoria). De acuerdo con la información que recibimos, decidimos, momento a momento, el tiempo que nos vamos a quedar en la postura. Cuando sea apropiado regresamos a la posición inicial y notamos los efectos de la postura en la respiración, el cuerpo y la mente. Al seguir estos pasos cultivamos nuestra capacidad de atención para notar los efectos que una acción específica tiene en nosotros.

Estos tres pasos prácticos también se aplican al nivel macro de la práctica, así que observamos como nos sentimos y luego decidimos que tipo de práctica vamos a realizar, por cuanto tiempo, con que intensidad, y luego notamos los resultados. Esta idea está conectada con la noción de que el Yoga es personal y por tanto debe acomodarse a nuestras necesidades.Por ejemplo, algunos días nos levantamos llenos de energía y con suficientes ánimos para emprender muchas actividades. Otros días, en cambio, nos despertamos con poca energía. De acuerdo a como nos sentimos y lo que necesitamos hacer podemos escoger el tipo de práctica que nos ayude a sentirnos relajados, con energía y balanceados.

En el tercer sentido, el Yoga es una práctica entendida como un ensayo. Desde este punto de vista, el Yoga es un espacio neutro en el que podemos explorar, observar, sentir y actuar como es más adecuado, de manera que cuando nos encontremos en una situación similar en nuestro día a día podamos actuar apropiadamente y con facilidad. Por ejemplo, algunas posturas en el Yoga, pueden causarnos terror. Como reacción, nuestros músculos pueden ponerse tensos, nuestra respiración puede agitarse y nuestra mente puede perder lucidez. Podemos usar nuestra respiración, inhalando profundamente y alargando la exhalación, para calmarnos y practicar la postura, por supuesto bajo la dirección adecuada. Tal vez, aprender a usar nuestra respiración puede servirnos en una situación en la que nos sentimos nerviosos, como cuando nos tocar hablar en público en una reunión importante o cuando vamos al dentista. Esta idea del Yoga como un ensayo, esta inspirada en parte en una charla de Erich Schiffmann, un profesor al que admiro y que me sirve de inspiración. Puedes ver un video corto, (solo está en inglés) en el que Erich habla de la Colchoneta como una ensayo para la vida.

Si ya practicas Yoga, espero que encuentres validez en estas ideas del Yoga como práctica y que te ayuden a enriquecer tu manera de hacer Yoga. Si tienes interés en comenzar a practicar, espero que estas ideas te ayuden a prepararte para que te beneficies de los diferentes aspectos del Yoga. Tus comentarios son bienvenidos.

Namaste